SI NO SABES AMAR, TU VIDA PASARÁ COMO UN DESTELLO

miércoles, 22 de julio de 2009

TÍBET LIBRE YA!

Grito a la conciencia dormida de las naciones libres de la tierra.

Recientemente he regresado de un viaje que me ha llevado a pasar 14 días en el techo del mundo. Lo que sentí en Tíbet, por encima de la belleza de sus paisajes, de la serenidad y el misticismo de sus templos y monasterios, de la humildad de sus gentes, fue una tremenda vergüenza. Vergüenza hacia el género humano. Vergüenza hacia las naciones libres de la tierra y sus gobernantes pasivos. Es la misma vergüenza que siento cuando pienso en el olvidado Sahara, en Birmania, en Palestina…Es la vergüenza por los oprimidos que alzan su voz reclamando justicia mientras los poderosos miran para otro lado para evitar sus voces molestas y silenciarlas con la indiferencia. Me avergüenzo de los países “desarrollados” (entre los que se encuentra el mío) por su falta de compromiso serio y activo con los pueblos oprimidos. Concedieron a China la sede de los juegos olímpicos de 2008 y dejaron en palabras un compromiso del gobierno del país para mejorar los derechos humanos en sus fronteras. Naciones cómplices que ese año permanecieron silenciosas cuando ante las manifestaciones en favor de un Tíbet libre china cerró las fronteras del país de las nieves perpetuas y sofocó la rebelión con tanta rapidez como violencia. No hubo ningún país que ante tanta brutalidad se negara a mandar a sus olímpicos, gran contradicción pues se inauguraban las olimpiadas en Pekín con un velo sangrante de fondo, olimpiadas que siempre habían sido símbolo de paz y concordia entre pueblos. La acción militar de China sobre Tíbet las deslegitimaba. Los países ricos y poderosos se dejaron asombrar por la espectacular puesta en escena en la ceremonia inaugural de los juegos Olímpicos de Pekín, así lo manifestaron…pero no se conmovieron ante la visión de monjes tibetanos apaleados y ensangrentados por el ejército chino en las calles de Lhasa. De esta forma se convirtieron en cómplices.
Yo tenía un tío abuelo que combatió en la guerra civil española en el bando republicano. Cuando los fascistas ganaron Barcelona tubo que exiliarse a Francia donde, encerrados en campos para exiliados, el gobierno francés buscaba una solución para los españoles que huían de un futuro incierto. La solución llegó cuando Francia comenzó a luchar contra los alemanes. A los españoles se les dio dos opciones, o regresar a España, o alistarse en el ejército francés para luchar contra los alemanes. Mi tío optó por lo último, lo que hizo que terminará en un campo de concentración en Dachau, y sobrevivió. No le gustaba hablar de ello. Muy de poco en poco contaba que se ilusionaron al saber que un grupo de países “aliados” comenzó a poner fin al fascismo en Europa y comentaba con tristeza el fracaso de la raza humana cuando aquella conquista de libertades se detuvo en los pirineos. Los países libres del mundo permitieron una dictadura brutal de más de 30 años en España, se decía decepcionado por el género humano y por eso decidió no tener hijos jamás. Esa tristeza, esa sensación de abandono, esa decepción del que espera algo que nunca llega, es la desilusión de los tibetanos, de los birmanos, de los saharawis, de los palestinos…todos esos países oprimidos en los que las naciones libres se hacen cómplices de los opresores por intereses económicos y/o políticos. Alzo mi voz para gritar por la libertad de todos ellos. Alzo mi voz contra los tiranos, reducto arcaico en nuestro siglo. No logro entender como un país tan hermoso, poderoso y honorable como China puede ser, a la vez, motivo de tanta vergüenza, ya no hablaré de temas como la matanza de la plaza de Tiananmen y de sus madres desconsoladas (este año secuestradas en sus propias casas para evitar que se manifiesten) y amordazado su grito que exige explicaciones y justicia.
Tíbet se muere. Agoniza. El país que antaño fuera uno de los mas aislados y remotos del mundo ahora es accesible: los chinos ven en el un gran potencial, han construido aeropuertos, líneas férreas para conectar las grandes ciudades con Lhasa y carreteras para sacarlo de su aislamiento…y aunque podríamos entrar en valoraciones de lo positivo y lo negativo de esta situación la realidad es que el gobierno chino, celoso en la conservación de su historia y sus costumbres, no siente el mas mínimo interés por conservar la cultura tibetana que se ha ido perdiendo, como la sangre en una herida abierta, en los últimos 50 años. China ha convertido Tíbet en cementerio nuclear, y fomenta la destrucción de las costumbres y modo de vida tibetanos…verdaderas obras de arte tibetanas que sobrevivieron a la mal llamada “revolución cultural”se han dispersado por el mundo, otras aun pueden adquirirse en el Barkhor mientras los chinos no hacen nada por conservarlas o protegerlas. Los monasterios, antaño pasto de las llamas y en muchos casos aun tristes ruinas en el camino, se restauran como si de un parque de atracciones se tratase para atracción y disfrute de turistas por que de ello se obtienen importantes beneficios económicos para el gobierno chino. Lhasa es una plaza fuerte, tomada por el ejercito chino que prohíbe que se los fotografíe, como quien es consciente de que está haciendo algo malo. En pelotones patrullan el Barkhor, están apostados en tejados y controlan las entradas a las calles principales. Estado policial violando impunemente las libertades, pero lo que es aun peor: China ha fomentado la ocupación del Tíbet por emigrantes chinos favoreciendo el asentamiento de esta población de tal forma que actualmente en Lhasa viven más chinos que tibetanos. El gobierno chino ha contagiado en Tíbet la fiebre consumista que arrasa todo el país, y sin políticas de conservación medio ambiental Tíbet se convertirá, en una década, en un estercolero. Los monjes, demasiado preocupados por el dinero, probablemente presionados por un gobierno que les exige ser rentables a cambio de la supervivencia y las violaciones flagrantes y descaradas, casi burlonas, a la tradición y la religión del país que los chinos parecen tomarse a broma cuando hacen barbaridades como secuestrar al Pachen Lama y eligen uno a sorteo entre los hijos de los simpatizantes del partido como si del sorteo de una muñeca chochona de feria se tratara. Y todo esto ocurre en tiempo real, ante nuestros ojos…los países occidentales no quieren compromisos éticos porque el gigante asiático es la gallina de los huevos de oro y todos quieren su parte del pastel en este mercado emergente…con sus acciones legitiman las del gobierno chino. Hemos nacido a un mundo en el que el dinero es el valor que mueve el mundo. Recordemos que ante él se doblegan todos. Sirva de ejemplo una ciudad tan reivindicativa y libre como Barcelona, que sacó de su Forum de las culturas a los tibetanos que estaban haciendo el mandala mas grande del mundo a fin de no disgustar a los chinos que amenazaban, entre otras cosas, con llevarse el grupo de guerreros de Xián que por primera vez habían sacado de sus fronteras. Los tibetanos fueron recolocados al final de las ramblas.
¿Qué es una puta? ¿Qué es un traidor? Occidente es, las dos cosas. Nuestros gobiernos y nosotros.
Grito a favor de los marginados.
Grito a favor de los oprimidos.
Grito por que si queremos salvar al Tíbet tenemos que ser rápidos por que la cuenta a tras ya ha empezado. Aun estamos a tiempo…exijo, desde mi humildad de ciudadano anónimo el regreso inmediato de alguien que vele por las gentes, las costumbres, la cultura y el patrimonio de esta tierra elevada sobre el mundo; grito porque se encuentre una solución que remueva conciencias y compromisos, que comprometa a los países y haga que regrese de inmediato el Dalai Lama al Tíbet, pues solo él puede frenar esta catástrofe de extinción cultural a la que se enfrentan los tibetanos.

Grito para que aquellos a los que boté democráticamente en las urnas luchen por una democracia mundial, por la libertad del ser humano dentro y fuera de nuestras fronteras y que sepan que somos muchos los que queremos un mundo más justo. Grito para reprocharle a China que teniendo tradiciones e historia tan sorprendentes no entiendan que la dignidad no reside en el poder o la opresión si no en la capacidad de hacer libres a las personas sin que se derrame sangre (recordemos la forma en que Inglaterra abandonó la India en un gesto que fue uno de los mas hermosos de nuestra especie-siempre con matices, claro.). Grito a los gobiernos pasivos y confío en que la historia los juzgue como merecen, prostituidos al dios dinero, traicionando al género humano, llenadose la boca de palabras justas, recomendando y no actuando. Grito contra unas naciones unidas que no actúan al no ser que peligren o los muevan intereses económicos. Grito contra cada ciudadano anónimo que no actúa, pues la pasividad ante la injusticia es la peor de las maldades que puede generar el ser humano hacia otro. Grito para promover un algo, nuevas estrategias, una presión colectiva que obligue a China a sentarse y alcanzar acuerdos justos, grito para proponer que nadie viaje a China y Tíbet hasta que Tíbet sea libre, hasta que las madres de Tiananmen encuentren consuelo, hasta que las libertades sean restauradas, las torturas suprimidas y los opresores cambien o sean derrocados y la estatua de la libertad sea izada de nuevo en la plaza de Tiananmen.

Grito contra aquellos que nos gobiernan y mal gestionan nuestras voluntades. Grito por que otros no pueden y sus voces son silenciadas con violencia, ¡y contra los violentos grito como grito contra los pasivos!

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