SI NO SABES AMAR, TU VIDA PASARÁ COMO UN DESTELLO

miércoles, 21 de octubre de 2009

DIARIO DE VIAJE: SANT PETERSBURGO III

UN DIA EN EL HERMITAGE ó PERDIDOS EN LA INTERMINABLE ERMITA DEL ARTE

6-10-2009
Hoy es el día que hemos planificado para visitar uno de los museos más grandes de Europa, solo comparable al Museo Británico o al Louvre: el Hermitage. El aliciente añadido es que el museo esta ubicado en el fastuoso conjunto de edificios, que situados junto al río Neva, albergan una colección tal de obras pictóricas y escultóricas de todos los tiempos que según los mas exagerados se necesitarían once años para poder examinar cada una de las piezas expuestas. De estos edificios, el más destacado es el Palacio de Invierno, construido entre 1754 y 1762 para la zarina Isabel (hija de Pedro el grande) no dejó de ampliarse posteriormente por diferentes zares rusos que lo utilizaban como residencia habitual y sufrió una importante remodelación tras un incendio en 1837.
El museo nace oficialmente en 1764 cuando un comerciante berlinés mandó 225 cuadros a Catalina II en pago de unas deudas. En edificios contiguos al Palacio de Invierno se instala la colección que no deja de crecer con obras arqueológicas y pictóricas de todos los países del mundo. Desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial, en el año 1914 el museo pasa a ser un Hospital y gran parte de las colecciones se trasladan a Moscú. En 1917 fue sede del Gobierno Provisional que sería arrestado el 25 de octubre de ese mismo año dando lugar a 70 años de era soviética. En ese momento el museo del Hermitage, hasta ahora reservado a la alta sociedad, comienza a ser Museo Estatal y durante los siguientes 5 años su entrada fue gratuita. El Palacio de invierno pasaría a formar parte del museo en 1922. Las obras que fueron trasladadas a Moscú regresan en 1924. En 1941, con la entrada de las tropas Alemanas en Rusia se inicia una nueva evacuación de las obras del Hermitage. Fue la mayor evacuación de obras de arte desde la ocurrida durante la Guerra Civil Española en el Museo del Prado, empaquetadas por miles de voluntarios fueron trasladadas en dos trenes hasta una población de los Urales. Un tercer tren no pudo salir de la ciudad debido a que los Nazis comenzaron el asedio que duraría 900 días. Durante el asedio de la ciudad más de 12.000 personas vivieron dentro del museo.
Como excusa a la destrucción por parte de ejercito Nazi de obras de arte rusas de incalculable valor así como de los palacios de Peterhof y Tsarskoe Selo el Ejercito Rojo, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial se trajo de Berlín numerosas obras de arte que terminaron en el Hermitage, entre ellas el Altar de Zeus (Pérgamo) que estuvo expuesto en el Hermitage hasta 1959, aunque se dice que quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón actualmente este edificio se puede contemplar en el Museo de Pergamo de Berlín. (Los rusos lo devolvieron a los alemanes, quizás ahora los alemanes tendrían que devolverlo a Turquía).


















Madrugamos (como no) para evitar colas y poder aprovechar el día. La entrada al Hermitage (Ermitage en castellano) cuesta 350 ruplos. Los cuatro estamos de acuerdo en dos puntos fundamentales: que a medio día abandonaremos el museo hayamos visto lo que hayamos visto, pues a partir de una serie de horas los sentidos se colapsan, el agotamiento físico y psíquico es patente y ya se disfruta poco de lo que se ve; y que visitar un museo es un acto de intima introspección, por lo que cada uno irá por libre prestando atención a lo que le interesa y sin tener que estar pendiente de los otros, así Martina tiene un gran interés por los autores flamencos (la tierra tira), Mael quiere ver las obras mas destacadas del museo y yo quiero dedicar especial atención a esculturas y bustos griegos y romanos así como a la colección de arte del mundo antiguo. Pilar viene conmigo, pero aun así, cada uno va a su ritmo.

























En la primera planta hay una colección de más de 107.000 obras y objetos de arte de las antiguas Grecia y Roma, las primeras piezas de esta colección clásica procedían de excavaciones arqueológicas en torno a antiguas colonias romanas del Mar Egeo. Pilar y yo comenzamos nuestra visita por aquí y yo me recreo y disfruto hasta el éxtasis contemplando las líneas perfectas cinceladas en el mármol y pulidas hasta alcanzar la perfección de las esculturas clásicas que tras la caída del Imperio Romano no volveríamos a alcanzar hasta el Renacimiento italiano…busco entre los bustos los rostros familiares de Emperadores Romanos y personajes de la historia que reconozco por que admiro y siempre, en un museo, mi pequeño divertimento consiste en localizarlos, pues muchas veces otras grandes obras los relegan a los sótanos del olvido o a una sutil indiferencia del que busca ávido aquellos puntos de interés que les marca un plano o una audio guía y no caen en la cuenta de que aquel rostro junto al que pasan surge de la bruma del tiempo…solo en un museo se puede mirar cara a cara a Julio Cesar, Adriano, Alejandro Magno, Trajano, Augusto…o dejarse arrastrar por la perfecta belleza, casi ofensiva, del eterno Antinoo…





























































































En la segunda planta comienzan diferentes colecciones de pintura y escultura que ocupan hasta la tercera planta. Así lo primero que contemplamos es la pintura italiana del siglo XII al XIX, obras de Tiziano, Leonardo Da Vinci (la famosa y tan anunciada Madonna Litta así como la Madonna Benois), Rafael (la bella y casi minúscula “Virgen y el niño”), Fra Angélico, Caravaggio, Canaletto, Tintoretto o Veronés entre otros muchos.

En el Hermitage se conserva una de las más extensas colecciones de pintura española fuera del museo del Prado: el Greco, Zurbarán, José de Ribera, Murillo, un par de obras de Velásquez y uno Goya.

La colección de pintura de las escuelas flamenca y holandesa reúne obras de Van Dyck, Sayders y una amplia y fascinante representación de Rubens y Rembrandt.

La colección escultórica también es de las más impresionantes e importantes del mundo como ya he comentado, destacar que se exponen 15 obras de Antonio Cánova, una escultura de Miguel Ángel y otros autores renacentistas italianos. También se exponen obras de escultores franceses como Falconet, Rodín, Girardon o Matisse.

En las plantas más altas del museo se encuentran las obras de los impresionistas y expresionistas así como de los maestros de principios del siglo XX. Monet, Renoir, Pissarro, Degas, Cézanne, Gaugín, Van Gogh, Matisse y Picasso así como autores rusos como Kandinsky…Pilar y yo, por un evidente problema de tiempo, no llegaremos a la planta superior…sirva como consuelo saber que además en este laberinto interminable de salas, pasillos y escaleras se expone una colección de arte oriental, otra de artes decorativas, de numismática y de cultura rusa…no sé si once años, pero lo que es seguro es que si que habríamos necesitaríamos once días. Llamémoslo primera toma de contacto.

























































































































































Aunque maravillados, buscamos un buen sitio para comer, y relativamente cerca, ya que son las 14:00 horas, no hemos parado desde las 9 y estamos agotados y hambrientos. En estos momentos desesperados en cuando nuestra querida Lonely Planet mas tirados nos deja. De nuevo en el lugar en el que debería estar nuestro maravilloso restaurante de suculenta comida rusa tan solo queda la fachada de un edificio derribado. Agotados de callejear “un poco más allá” para ver si encontrábamos otro restaurante optamos por entrar en uno normalito pero con encanto, el típico bar de menú de medio día. Nos sale a tres euros por persona y la comida y la atención es de lujo.






















Cada vez que vamos a tomar una decisión es temible. ¿Recordáis aquellos cuatro personajes que vestían de negro en la película “La vida de Brian” y que hasta lo mas mínimo lo sometían a votación y de ahí surgía un debate interminable? Pues nosotros decidiendo algo me recordaban a ellos. Así a la salida del restaurante pequeño debate sobre qué hacer. Mael se declara en huelga de brazos caídos (pequeño rifi rafe entre los dos durante comida). A Pili y Martina les parece bien lo que decidamos ante la inacción y a petición de Pili que ha dicho no-se-qué de “Campos de Marte” tomo la iniciativa con la clara intención de dar una buena pateada: orillas del Neva por el malecón del palacio de invierno hasta los Campos de Marte en cuyo centro arde la llama eterna (ha salido el sol y hace un día de lujo), lo cruzamos y entramos en los Jardines del Almirantazgo. Ya de mejor humor compramos unas garrapiñadas mientras caminamos hacia la salida (o entrada, según se mire) junto a la Iglesia de la Sangre Derramada. Tras la iglesia, en una pequeña placita hay un mercado de souvenirs rusos que visitamos mientras cierran, aunque tampoco tenemos intención de comprar nada…de momento.





























Oscurece pronto y entonces regresa el frío. Decidimos tomar un café y regresar al hotel para descansar algo ya que mañana también nos espera un día largo y duro. Antes de coger el bus merendamos en la famosa pastelería "la golosa" (traducción del ruso) y al salir visitamos la estatua de Catalina la Grande. De camino al hotel, en nuestra ya habitual tienda de vituallas compramos algo para cenar en el salón de nuestra habitación mientras recordamos el dia y nos echamos unas risas.

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